Un balde en la cabeza.

Hoy, como ha pasado en ocasiones anteriores, una persona posteó un link de una nota en Facebook. Entre lo habitual de la práctica y la poca importancia que suelo darle a estos artículos, debo decir que hoy tuve la actitud atípica de hacer clic en la nota. La misma tenía como título Fans de Lady Gaga: la vergüenza nacional publicada en el portal diarioveloz.com y firmada por Sabrina Valle.

Yo quisiera que, antes de seguir, leas la nota y sin importar la edad que tengas, recuerdes de tus peleas con tus viejos, la hipocresía de la gente cuando te miraban cruzado por las tachas, el pelo pintado, las medias red rotas o un simple escote más que generoso. Estoy muy lejos de cualquier grupito de niños lindos que cantan al estilo One Direction o de la parafernalia que despliegan Lady Gaga o Madonna. Hace años que mis sueños los arrullan Iced Earth o Blind Guardian. Así que claro está, no iría a ver a Lady Gaga ni que me regalen el Meet & Greet.

El tono de la nota de este medio me pareció absurda. Lo leí varias veces y realmente me di cuenta que me cayó mal: “¿Acaso esos chicos no van a la escuela? ¿No estudian? ¿No tienen padres? Pareciera que todos ellos vivieran con el enemigo y nadie es capaz de decirles lo avergonzante que es el triste espectáculo que dan.”

DYN15, BUENOS AIRES, 16/11/2012, FANS DE LA CANTANTE LADY GAGA, HACEN COLA EN LAS INMEDIACIONES DEL CLUB RIVER PLATE, PARA PRESENCIAR EL RECITAL ESTA NOCHE. FOTO:DYN/PABLO MOLINA.

 

¿En serio le surgieron estas preguntas a la chica esta? Ya no se trata de no tener infancia, se trata de sentido común, de entender que son fans y que muchas veces encuentran en el círculo de sus amigos (muchas veces un círculo de confianza), el coraje necesario para poder expresarse, y en definitiva, ser ellos mismos. ¿Y si mañana mi hijo me dice que no solo el disfraz es una pose sino que su orientación sexual no es la que se esperaría de él? ¿Lo mando a “reformar”?

Muchos de estos grupos actúan como grupos de contención y aceptación de muchos chicos que no encuentran en los lugares habituales cómo canalizar sus gustos, deseos o poder lograr una comunicación entre pares tal como podría encararla yo de acuerdo a mis cánones de “normalidad”. Pasé muchos años rodeado de mis queridos “frikis” de los comics, manga y animé, sus disfraces y locuras a medio vestir en el frío húmedo de Buenos Aires. Soy guionistas de comics pero mucho antes de tener este título fui un fan y aún hoy lo sigo siendo, ya no ando con mis slips de Superman o  un antifaz pero sigo usando las remeras con mis bandas preferidas o algún superhéroe de turno (y por qué no, algún pin en el morral de turno). Cómo es esto? Big Bang Theory son lo más y estos chicos son todos retrasados?

Los fanáticos del Cosplay son gente. Sí, en serio. Suelen disfrazarse de sus personajes favoritos con trajes hechos en casa, a mano, incluso con ayuda de sus propios amigos, y los que más, los conseguirán en lugares especializados. Pueden pegarse una vuelta por el trabajo de Cao Fei, Cosplayers a modo de referencia de lo que significa en oriente esta actividad. Es una forma colectiva de pertenencia y de rendir culto a sus series y mangas, su mundo y todo lo que ello representa.

En algún momento de mi vida, entre convenciones de comics y demás rejuntes del rubro, me costaba mucho entender a los cosplayers. Ellos rompián con cualquier preconcepto estético con el que yo venía… ahhh! y esa delgada línea del ridículo, que una vez cruzada, no tenía retorno. Sin embargo, yo he hecho el ridículo en fiestas y congas varias sin necesidad de que mi pelo se pareciera un poco al de Goku. En todo caso, los cosplayers eran más valientes que yo dado que no se escudaban en las bondades de ciertas bebidas y así cargarles la culpa de una velada bochornosa.

Hace un tiempo (y esto ya lo debo haber escrito varias veces) me abrió los ojos una frase en uno de los libros de Henry Jenkins que hablaba de que los fans son esa parte del presupuesto de marketing por el cual no te tenés que pagar. La verdad es que no es solo eso, se trata de mostrarle al mundo que pertenecés a algún lugar y que muchos te acompañan. Tal vez sea una reacción adolescente, pero el rock también lo fue y ni hablar de Woodstock.

No acepto las formas de la nota ni las barbaridades dichas sin siquiera saber de qué se está hablando, tampoco tolero los insultos y los deseos de un mal mil veces peor para la periodista. A veces me cuesta creer que llevemos 30 años en democracia. Así que bueno, rebeldías mediante, cultura, subculturas y contraculturas; un proceso que cambia con el tiempo, así como sus actores, pero que parece repetirse como si se tratara de una simple y repetida fórmula de la felicidad. Don’t worry, be happy!

Una reflexión que quizás te interese poco.

Siempre estamos buscando algo de felicidad. Como si se tratara de accionar un mecanismo a través del cual pudiéramos hacer algo que luego nos lleve a un objetivo que nos dé aún mayor placer.

Fuimos amoldando nuestras vidas a los horarios y al ritmo de la inmediatez, de la mediocridad rutinaria. Así, sometemos a nuestros amigos y familia a los vaivenes de la profesión: un día llegué de madrugada, otro dejé pagando a un amigo en su cumpleaños, luego tuve que suspender la cena de mi aniversario.

En épocas supuestamente menos civilizadas, la libertad no era moneda de intercambio, y por ella, se llegaba a derramar sangre con el fin único de no perderla o reconquistarla.

Esta supuesta independencia está signada y articulada por las agujas del reloj de otro. No es tu tiempo. Casi como de manual, todo termina cuando dan las 6 o suena la campana. Bueno, el capitalismo se basa en eso.

Sucede que hace unos años, agencias y clientes se tenían otro respeto. Eras épocas donde los juguetes de Jobs no habían hecho su entrada triunfal, donde los avisos se montaban en cartón con pegamento en lata, los titulares se armaban con planchuelas de Letraset, las fotos eran retocadas con aerógrafo.

Eran momentos de maestros de la trincheta y el fotolito, tipos que te enseñaban un oficio, tiempos de artistas y de mucho respeto.

Esto no es un manifiesto comunista, la idea no es ir en contra del trabajo, el problema es el cómo. Recuerdo muchas charlas y discusiones en las que no había forma de ponerme de acuerdo con aquella persona con la que me tocaba reñir, y salía a modo de muletilla el “a vos no hay nada que te venga bien”. Siempre tuve un problemita con encajar en los espacios dispuestos o en las estructuras cerradas donde se hace lo que hay que hacerse y nada más.

Tengo claro que vengo de otro molde, no por superdotado, sino más bien por ser un insistente inconforme con estas formas de trabajo sin un poco de flexibilidad. Y cuando sentís que no encajás es más fácil barajar y dar de nuevo que intentar que se produzca un cambio en el entorno.

 

 

Leí el libro de Anna Anthropy, Rise of the Videogame Zinesters(*), un manifiesto signado por un rehazo a las corporaciones y grandes estudios de videojuegos en pos de la independencia y en atreverse a hacer las cosas por uno mismo, a que los sueños dejen de ser tales. En medio de todo esto está la condición sexual de la hoy autora y mucho sobre esta cuestión se ve reflejada en algunos de sus trabajos. Pero un pequeño párrafo sobre su estancia en una universidad de Texas llamó mi atención. Anna abandonó la cursada antes de terminarla por considerar que lo que se hacía en esa casa de estudios era sacar trabajadores de un molde que calzaba justo con lo que la gran industria de videojuegos pretendía o necesitaba.

Esto es algo que, salvando las distancias, también pensé sobre las estructuras de estudio. Memorizamos para luego repetir, no analizamos y generamos exposición de los temas que vemos, no jugamos a equivocarnos como cuando éramos chicos.

La búsqueda de espacios para la exploración, casi como una simulación de laboratorio, pareciera no interesar demasiado: esto es lo que damos, esto tenés que estudiar y con todo eso salís a la calle. Insisto, lo que aprendí con ciertos personajes que me tocaron en suerte conocer en mi carrera no lo aprendí con el mejor profesor de la facultad porque lo que pasa en la universidad no es lo que sucede en la vida real.

Por eso la propuesta de ser independiente es algo que me atrae y me ancla a un tipo de vida por el que opté. Creo que está ligado a tener el control de la situación, al no dar explicaciones y experimentás, para mal o bien, con lo que creés que debés jugártela. De los golpes también se aprende.

 

(*) Rise of the Videogame Zinesters: How Freaks, Normals, Amateurs, Artists, Dreamers, Drop-outs, Queers, Housewives, and People Like You Are Taking Back an Art Form

Si quieren, pueden visitar su site www.auntiepixelante.com

“From connection to isolation.” Sherry Turkle on TED.

Brrr… los hermanos Quay.

Ellos dan más miedo que sus propias creaciones. Con cortos lúgubres y cuidados detalles, los hermanos Quay son una referencia ineludible en lo que al stop motion de refiere. Si no los conocías, acá te dejo solo una muestra pequeña de los mundos que crean y en los cuales no quisieras quedar encerrado…

The Tale of the Crippled Boy (John Frame).

Ese arte del que me enamoro tan seguido: el stop motion. Echale una miradita al arte de este corto. Clic a la magia.

More Moore.

No suele aparecer mucho pero cada vez que lo hace deja bien claro lo que piensa. Hace unos años compré un librito con una entrevista muy interesante en la que ya dejaba más que clara su postura sobre el mundo de los comics y la adaptación de sus obras a película. El libro del que hablo es Alan Moore’s Exit Interview de Bill Baker. Si podés conseguirlo, mejor. Mientras tanto, quiero dejarles dos videos, uno es una entrevista para el programa HardTalk y el otro, un Moore que sale a la calle a hablar con los manifestantes del movimiento Occupy que captaron gran parte de la atención de la prensa hace unos meses y que, como lo hiciera el grupo Anonymous, usan la máscara de Guy Fawkes, personaje principal de V for Vendetta.

The Mindscape of Alan Moore.

Este documental sobre Alan Moore es un acercamiento a todo lo que  guarda esa cabecita. Como guionista está entre los referentes extranjeros que me marcaron de alguna forma. Si no lo conoccés, es el autor de Watchmen, League of Extraordinary Gentlemen, Lost Girls y de la mejor época (al menos para mí) de Swamp Thing. Esta es la versión full a la que llegué por casualidad. Activale la translation a los captions y disfrutala que vale la pena.