Lo que viene.

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Una reflexión que quizás te interese poco.

Siempre estamos buscando algo de felicidad. Como si se tratara de accionar un mecanismo a través del cual pudiéramos hacer algo que luego nos lleve a un objetivo que nos dé aún mayor placer.

Fuimos amoldando nuestras vidas a los horarios y al ritmo de la inmediatez, de la mediocridad rutinaria. Así, sometemos a nuestros amigos y familia a los vaivenes de la profesión: un día llegué de madrugada, otro dejé pagando a un amigo en su cumpleaños, luego tuve que suspender la cena de mi aniversario.

En épocas supuestamente menos civilizadas, la libertad no era moneda de intercambio, y por ella, se llegaba a derramar sangre con el fin único de no perderla o reconquistarla.

Esta supuesta independencia está signada y articulada por las agujas del reloj de otro. No es tu tiempo. Casi como de manual, todo termina cuando dan las 6 o suena la campana. Bueno, el capitalismo se basa en eso.

Sucede que hace unos años, agencias y clientes se tenían otro respeto. Eras épocas donde los juguetes de Jobs no habían hecho su entrada triunfal, donde los avisos se montaban en cartón con pegamento en lata, los titulares se armaban con planchuelas de Letraset, las fotos eran retocadas con aerógrafo.

Eran momentos de maestros de la trincheta y el fotolito, tipos que te enseñaban un oficio, tiempos de artistas y de mucho respeto.

Esto no es un manifiesto comunista, la idea no es ir en contra del trabajo, el problema es el cómo. Recuerdo muchas charlas y discusiones en las que no había forma de ponerme de acuerdo con aquella persona con la que me tocaba reñir, y salía a modo de muletilla el “a vos no hay nada que te venga bien”. Siempre tuve un problemita con encajar en los espacios dispuestos o en las estructuras cerradas donde se hace lo que hay que hacerse y nada más.

Tengo claro que vengo de otro molde, no por superdotado, sino más bien por ser un insistente inconforme con estas formas de trabajo sin un poco de flexibilidad. Y cuando sentís que no encajás es más fácil barajar y dar de nuevo que intentar que se produzca un cambio en el entorno.

 

 

Leí el libro de Anna Anthropy, Rise of the Videogame Zinesters(*), un manifiesto signado por un rehazo a las corporaciones y grandes estudios de videojuegos en pos de la independencia y en atreverse a hacer las cosas por uno mismo, a que los sueños dejen de ser tales. En medio de todo esto está la condición sexual de la hoy autora y mucho sobre esta cuestión se ve reflejada en algunos de sus trabajos. Pero un pequeño párrafo sobre su estancia en una universidad de Texas llamó mi atención. Anna abandonó la cursada antes de terminarla por considerar que lo que se hacía en esa casa de estudios era sacar trabajadores de un molde que calzaba justo con lo que la gran industria de videojuegos pretendía o necesitaba.

Esto es algo que, salvando las distancias, también pensé sobre las estructuras de estudio. Memorizamos para luego repetir, no analizamos y generamos exposición de los temas que vemos, no jugamos a equivocarnos como cuando éramos chicos.

La búsqueda de espacios para la exploración, casi como una simulación de laboratorio, pareciera no interesar demasiado: esto es lo que damos, esto tenés que estudiar y con todo eso salís a la calle. Insisto, lo que aprendí con ciertos personajes que me tocaron en suerte conocer en mi carrera no lo aprendí con el mejor profesor de la facultad porque lo que pasa en la universidad no es lo que sucede en la vida real.

Por eso la propuesta de ser independiente es algo que me atrae y me ancla a un tipo de vida por el que opté. Creo que está ligado a tener el control de la situación, al no dar explicaciones y experimentás, para mal o bien, con lo que creés que debés jugártela. De los golpes también se aprende.

 

(*) Rise of the Videogame Zinesters: How Freaks, Normals, Amateurs, Artists, Dreamers, Drop-outs, Queers, Housewives, and People Like You Are Taking Back an Art Form

Si quieren, pueden visitar su site www.auntiepixelante.com

Yo de esto no sé nada.

Hace rato que sucede lo mismo: llegado el momento de mostrar o anunciar algo, salvo que te llames Trillo, Mazzitelli o Neil Gaiman, oh, querido guionista, tu sucio nombre será omitido de cuanto gacetilla de prensa corra por la web. Esta vez no fue la excepción. Como tengo tantos motes y apodos más cercanos al Fawkes de V for Vendetta que al de un personaje de dibujos animados, no tengo gana de callarme (la importancia de tener el espacio de uno, vio?)

Los artistas participantes en la nueva historia de Camulus somos, por orden alfabético: Blanco, Cascallares, García y Jok. Gracias por tenernos siempre en cuenta, siempre.

Un día en el #CrosstalentBA

Bueno, acá voy a poder poner un poco las cosas en orden y de manera más clara.

Me encanta debatir y me encanta echar un poquito de fuego al asunto porque considero que en cierto punto es una manera de generar reacciones y que todo se enriquezca, ¿o no estuvimos hablando de generar reacciones en la gente a través de las marcas?

Dije que el CM es, en el imaginario de mucha gente, un chico/a joven. Sí, dije pendejo. Mientras tanto, en el medio de mi herejía, salió la voz de @choripunk , conocido por su familia como Christian Dottavio, hablando de la “macdonalización” de la profesión del CM. Pero los CM se cabrearon y lo entiendo pero lamentablemente ese puesto, al estar ligado y entendido como un puesto manejado por jóvenes, a mi entender, tiende a ser precarizado en el valor que se le otorga dada la responsabilidad que tienen. No es un puesto menor y en el mismo lugar que ellos, yo tendría el record de páginas de FB y cuentas de TW incendiadas por minuto y duraría lo que un gas en una canasta (pedo me pareció un poco fuerte).

Después escuché de varias formas diferentes hablar del respaldo hacia los CM. Necesitan del respaldo de la agencia, del cliente, los deben entrenar en lo que sea contingencia de momentos de crisis aunque tengan que recurrir a otras personas antes de contestar nada en el momento en el que todo se prende fuego. Lamentablemente, es imposible abarcar todo y creo que vamos aprendiendo a través de la prueba y el error (aunque esto muchas veces nos salga muy caro). El tema está en tratar de cubrir esos agujeros negros antes de que todo sea absorbido por ellos. Puede fallar, dijo Tusam, pero estar bien preparado reduce mucho las posibilidades de error.

Veo humo. Entiendan que mi pensamiento y verborragia es complicada de desarrollar en una ronda de 40 personas porque al segundo que terminaste de decir algo, si creaste cierta polémica, saltarán los que disientan para poder dar su opinión. La máquina de vender humo de la publicidad no la inventamos nosotros. Es más viejo que Mad Men pero muchas veces siento que nuestra profesión debería ser más honesta. Yo hoy no vivo de grandes clientes y entiendo que no puedo ofrecer cosas innecesarias en un tiempo donde todo se mide. Soluciones reales para problemas reales, planteamos en las clases que damos. Muchos saben, porque lo he expresado incluso en otros posteos, que las agencias grandes son las más complicadas a la hora de adaptarse a este cambio porque son agencias de corte tradicional y quizás el miedo sea que la esta nueva etapa pueda llegar a ser un impedimento para ir a Cannes y ganar un león. La estructuras grandes tienen a favor las espaldas y en contra toda la burocracia y el peso de algo de gran tamaño. Por todo esto considero que hay trabajo para muchos estudios o agencias chicas que se mueven en un ámbito más bajo, con otro tipo de clientes y proyectos cuyo nivel de exposición no sea el “publicitariamente” adecuado.

Pongamos a trabajar la cabeza en brindar soluciones y servicios a medida, específicos y ajustados a la industria, presupuesto y necesidades de cada cliente en particular. Pero esto pareciera ser solo potestad de empresas de IT. Esto no implica que no haya creatividad pero esta creatividad quizás esté dada por la solución encontrada para un problema del cliente y, posiblemente, no sea visualmente linda o premiable. Yo hoy encuentro satisfacción en hacer un laburo bien y que el cliente lo agradezca aunque de cara al mundo creativo sea una cagada. Me debo al cliente y no a Cannes ni a ningún otro premio. Pero si se diera, sería bienvenido.

Nosotros queremos lograr engagement por parte de los usuarios con una marca, ¿y que hay de nuestra relación con nuestros clientes? Lo relacional forma parte de ambos lados de la costa. Muchas de estas cosas las escuché en la prédica del 1 to 1 que realizaba Pablo Alzugaray hace más de 10 años y yo pensaba que estaba loco o formaba parte de una secta. Sin embargo, hace unos años comenzó a caerme la ficha (o mejor, un Sacoa entero) y empecé a entender eso de la confianza y el trato cercano. Recuerdo vagamente alguna de sus presentaciones y este tema de que lo importante no era que el consumidor/usuario compre lo que tenemos para ofrecerle, sino que vuelva elegirnos al momento de tener que decidir nuevamente la compra. En la relación cliente-agencia es lo mismo.

Podemos no estar de acuerdo y me encanta. Podemos discutir acaloradamente y me encanta. Pero no olvidemos que todo eso es parte de la comunicación y que, con argumentos y debate, vamos a poder lograr enriquecernos mucho.

Nos vemos en el próximo #CrosstalentBA

Mamá, mamá, salí en internet! :: Charla con @BizNexo

Este día iba a llegar. Y llegó no como vaticinaba mi viejo, quien creía que yo, de salir en algún medio, seguramente lo haría en los policiales.

http://www.biznexo.com o cómo llegué a hacer del autobombo una parte de mi vida.

Pasó me que crucé con Pato Bruno y Jorge Yunes quienes me solicitaron muy gentilmente hacerme una entrevista para BizNexo, un blog con horas y horas de grabaciones y entrevistas a todo tipo de cultores del ambiente digital. Cada charla, cada tipo entrevistado tiene algo diferente, por la procedencia, profesión o el negocio que desarrolla. Les recomiendo a quienen no conocen el trabajo de estos dos… ¿sátrapas?, escuchen y aprecien lo que otros tienen que decir. Recuerden algo fundamental, no hay que concordar en todo, hasta es posible que no coincidamos en nada. De eso se trata, si todos pensáramos igual e hiciéramos lo mismo, es seguro que no trabajaríamos juntos, nos sacaríamos los ojos. En la diversidad está el sabor de todos estos temas, aprovéchenlo antes que se aviven y empiecen a cobrar los contenidos.

Pueden seguir a estos sujetos en Twitter @jorgeamado y @patriciobruno.

Muchas gracias a los dos por el tiempo y por darme la posibilidad de expresarme (aclaro que las puteadas en el podcast no están censuradas).

El día que la publicidad me hinchó las pelotas.

Me pasó lo que supuse que me iba a pasar, como con una película de la que ya sé el final con solo ver la caja del DVD.

Me hinchaste las pelotas publicidad.

Me mantuviste entretenido durante mucho tiempo (muchas noches), me doraste la píldora, y como los colonizadores, me trajiste espejitos de colores y canto rodados que me vendiste por joyas de la corona.

Me hichaste las pelotas publicidad por venderme cosas que no necesitaba, por envenenarme con tu discurso demagogo y pelotudo que me fumé durante muchos años.

Me hinchaste las pelotas porque sos una desagradecida de mierda, no solo conmigo, con mucha gente que pala en mano mantuvo erguido el castillito de tus mentiras para que culos gordos se sentaran a disfrutar de la brisa…

Me hinchaste las pelotas publicidad porque el tiempo que te dediqué con el mayor compromiso que pude te lo pasaste por el quinto forro del culo y porque todos aquellos que me enseñaron algo de valor, hoy la ven desde afuera porque no hay cabida en tu tour de rockstars.

Me hinchaste soberanamente las pelotas por vender humo a clientes y consumidores, por mentir y hacerme poner la cara, por mirar a otro lado cuando el que necesitaba algo era yo o un compañero.

Te equivocaste fulero. El castillito de naipes construido sobre el sudor ajeno de gente que aportó lo mejor que pudo hoy se mueve para todos lados por los vientos de cambio. Porque parece que el mundo no se come más eso de que sos la reina.

Soy de la teoría de que todo vuelve, como las modas. Por eso, tomá esta recomendación que lejos está de ser un consejo: ponete el overall, ensuciate las manos porque quizás (como pasa muchas veces) no es solo cuestión de glamour y tapas de revista, tal vez sea un buen momento para que aprendas (tal como me enseñaron en mi casa) que si no te rompés el culo, difícilmente consigas algo.

Las mentiras no se sostienen por mucho tiempo, solo las ideas que nacen del esfuerzo verdadero son las que perduran y hacen la diferencia.

Pensalo, y de paso, cambiate ese nombre de mierda que hace rato no tiene sentido usar.