El día que la publicidad me hinchó las pelotas.

Me pasó lo que supuse que me iba a pasar, como con una película de la que ya sé el final con solo ver la caja del DVD.

Me hinchaste las pelotas publicidad.

Me mantuviste entretenido durante mucho tiempo (muchas noches), me doraste la píldora, y como los colonizadores, me trajiste espejitos de colores y canto rodados que me vendiste por joyas de la corona.

Me hichaste las pelotas publicidad por venderme cosas que no necesitaba, por envenenarme con tu discurso demagogo y pelotudo que me fumé durante muchos años.

Me hinchaste las pelotas porque sos una desagradecida de mierda, no solo conmigo, con mucha gente que pala en mano mantuvo erguido el castillito de tus mentiras para que culos gordos se sentaran a disfrutar de la brisa…

Me hinchaste las pelotas publicidad porque el tiempo que te dediqué con el mayor compromiso que pude te lo pasaste por el quinto forro del culo y porque todos aquellos que me enseñaron algo de valor, hoy la ven desde afuera porque no hay cabida en tu tour de rockstars.

Me hinchaste soberanamente las pelotas por vender humo a clientes y consumidores, por mentir y hacerme poner la cara, por mirar a otro lado cuando el que necesitaba algo era yo o un compañero.

Te equivocaste fulero. El castillito de naipes construido sobre el sudor ajeno de gente que aportó lo mejor que pudo hoy se mueve para todos lados por los vientos de cambio. Porque parece que el mundo no se come más eso de que sos la reina.

Soy de la teoría de que todo vuelve, como las modas. Por eso, tomá esta recomendación que lejos está de ser un consejo: ponete el overall, ensuciate las manos porque quizás (como pasa muchas veces) no es solo cuestión de glamour y tapas de revista, tal vez sea un buen momento para que aprendas (tal como me enseñaron en mi casa) que si no te rompés el culo, difícilmente consigas algo.

Las mentiras no se sostienen por mucho tiempo, solo las ideas que nacen del esfuerzo verdadero son las que perduran y hacen la diferencia.

Pensalo, y de paso, cambiate ese nombre de mierda que hace rato no tiene sentido usar.

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3 comentarios en “El día que la publicidad me hinchó las pelotas.

  1. Pocas cposas que aporten menos valor a la humanidad que los publicistas…

    Que tema. ¿Qué hace un tipo como vos (o como yo) que vivimos de esto? Más que nada porque cosas como los comics en lugares como éste no terminan de cerrar economicamente.

    Tal vez la promesa del “long tail” sirva para que los tipos creativos que se ven forzados a trabajar en la puta que es la publicidad puedan hacer algo de lo que realmente quieren.

    1. Es muy complicado pero creo que lo más importante, al menos en mi caso, es que la valoración por esta profesión es cada vez menor. Si la “long tail” nos dará o no cabida dentro de sus innumerables nichos, no lo sé, pero sí tengo claro que lo voy a seguir intentando. Es verdad, a mí los comics nunca me dejaron un peso, siempre fue al revés pero yo afiancé mi compromiso con ese medio por el amor que le tengo, de otra manera, hace rato se habría acabado. La publicidad te da un cierto “training” que hay que aprovecharlo, justamente, para poner creatividad y corazón en otra cosa que no la incluya.

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